En un principio,
el creador reunió a la familia.
Les dio la oportunidad amorosa
de vivir intensamente una vida terrenal
de lágrimas y sonrisas.
En el tiempo sin tiempo de Él,
muchos regresarán
a estar con los llorados, extrañados
y olvidados.
Se dice que allá es distinto,
que no hay humanidad
y que descansaremos en paz
del viaje terrenal.
Los míos, poco a poco regresan.
Ayer, mi tía Marina partió.
Se fue en una mañana de rancho,
de su querido San Agustín.
Él, despertó su sueño
y como una niña que ve el regreso de su padre,
sonrió, sujetó la mano de Él
y caminó a los días sin días,
al regazo de sus padres
y al abrazo de Ramón y Lupe.
QEPD Marina Gómez Pérez
22 septiembre 2021