Las tardes

Todavía está en las tardes, tu llegada a casa, después de la jornada.
El motor de tu camioneta, y a veces el claxon, avisando que ya has llegado.

Puedo voltear hacia la puerta de la casa
y ver tu imagen ingresando: el sombrero, la playera blanca y el pantalón color beige.

Las tardes que alguna vez compartimos, estaban selladas con acompañamiento paternal.
Ver un partido de fut bol en la televisión, esperar la cocción de unas semillas de calabaza,
disfrutar de los elotes en agosto y septiembre, volvían los instantes únicos. Familiares.

No había mucha plática. Era simplemente compartir la tarde, disfrutar el final del día.

Nunca vi el cansancio en tu cuerpo.
Llegar a casa, era hacer otras actividades, no caer en un estado totalmente sedentario.
Era frecuente, sentir tu necesidad de darnos compañía y que estuviéramos contentos.
Después de mis 30, era muy agradable que nos compraras unas cervezas, botana o refresco.

Llegaba la hora de la cena y era común verte bañado,
peinado y perfumado tomando tus alimentos en la barra de la cocina.

Ya, un poquito noche, tu televisión encendida
era señal de que ya estabas acostado, reponiendo energías
para regresar a la jornada del día siguiente.

Hoy, es otra tarde que no comparto contigo.
Un poema abre tu recuerdo
y la tarde de este día, me insiste nuevamente,
que hace tiempo que partiste y no regresarás.

Te extraño en el viento
que no puedo atrapar
y conservar para siempre.

Te extraño en las horas que terminan pronto,
y no alargan más sus minutos.

Te extraño en el sol que se oculta cuando tiene que hacerlo,
y no hay nada que hacer.

Te extraño en la lluvia, que refresca dos parcelas con maíz,
porque sé que ninguna cosecha será igual.

Te extraño en el canto de las golondrinas,
porque sé que son libres
y que no cantarán cuando yo lo diga.

Te extraño en ese rancho que dejaste,
porque sé que muchos ya lo han dejado para no regresar.

Te extraño en la familia
porque sé que no volveremos a estar completos.

Te extraño en ese último abrazo. Papá.

La Teoría de la emoción construida

En 2019, la editorial PAIDOS publicó el libro «La vida secreta del cerebro», primera impresión en México después de España. En 2017 es publicado por primera vez en idioma inglés. ¿Por qué leer este libro? La autora Lisa Feldman Barrett, de origen canadiense, presenta los resultados de un profundo y completo trabajo de investigación científica, a través del meta análisis y de los protocolos de su laboratorio experimental. Ella misma nombra al resultado de su trabajo como «La teoría de la emoción construida» (TEC) cuyo argumento principal es la neuroconstrucción, un proceso complejo en el que participan: la red inteorceptiva, el sistema conceptual (abundante o débil), la degeneración neuronal, la red cerebral por defecto y la acción predictiva del cerebro, entre otros. Somos arquitectos de nuestras propias experiencias, es la frase que defiende mejor su tesis.

La TEC, pretende ser un nuevo paradigma para explicar lo relacionado con las emociones humanas, y de paso, confirmar la ausencia de emociones en los animales. La TEC es la antítesis de la Teoría clásica de la emoción (TCE) cuya base teórica principal es el modelo explicativo del Cerebro Triuno del neurocientífico Paul MacLean.

Les comparto la siguiente relatoría de este libro donde señalo los temas principales y tesis de la autora. Un libro valiente y desafiante, teóricamente hablando y que estoy seguro dará mucho de qué hablar en los siguientes años. Las emociones están en todas las expresiones de la humanidad. Invito a leerlo y comentarlo.

Gómez C. Jaime (Nota del Autor) [Junio 2020 15] Mensaje en la botella: Feldman, «La vida secreta del cerebro” [Archivo de vídeo] Recuperado de https://youtu.be/1AsBwHv7yFs