El ingenio, es el arma que utiliza
para disparar proyectos y crear posibilidades
que pocos vemos en el espacio imaginado.No es de muchas letras,
sin embargo, le sobran estrofas
para plasmar lo que está en su mente y sus manos.Desempeña su trabajo
como si se acabara el mundo
y nadie lo haría mejor que él.Su inteligencia es prodigiosa,
pero la rebasa el corazón
que le pone a todo por su familia.Me enorgullece su trayectoria.
Ha escalado sus montañas
y ha visto otras en el horizonte.
Para un tipo como él, no existen las mentas.
Las metas están hechas para los que se conforman.Se guía por las rutas infinitas
del pensamiento matemático.
Ahí, no hay metas, solo creación.Te vi como un ejemplo
cuando íbamos rumbo a tu boda.
Supe que habías crecido y ya eras un adulto.
No entendí más, hasta después.Tus hijos te apodan "papá"
y lo atestiguo con admiración,
porque cuando lo pronuncian,
en sus voces se asoma el amor con que los has tocado."Papá" o "Papi" son el eco de tu amor en ellos.
La vida que estalla en cada latido de tu corazón,
hoy nos recuerda que aún falta mucho por quererte,
admirarte, abrazarte y reír de tus ocurrencias.
¡Felíz año 44!
Todavía está en las tardes, tu llegada a casa, después de la jornada. El motor de tu camioneta, y a veces el claxon, avisando que ya has llegado.
Puedo voltear hacia la puerta de la casa y ver tu imagen ingresando: el sombrero, la playera blanca y el pantalón color beige.
Las tardes que alguna vez compartimos, estaban selladas con acompañamiento paternal. Ver un partido de fut bol en la televisión, esperar la cocción de unas semillas de calabaza, disfrutar de los elotes en agosto y septiembre, volvían los instantes únicos. Familiares.
No había mucha plática. Era simplemente compartir la tarde, disfrutar el final del día.
Nunca vi el cansancio en tu cuerpo. Llegar a casa, era hacer otras actividades, no caer en un estado totalmente sedentario. Era frecuente, sentir tu necesidad de darnos compañía y que estuviéramos contentos. Después de mis 30, era muy agradable que nos compraras unas cervezas, botana o refresco.
Llegaba la hora de la cena y era común verte bañado, peinado y perfumado tomando tus alimentos en la barra de la cocina.
Ya, un poquito noche, tu televisión encendida era señal de que ya estabas acostado, reponiendo energías para regresar a la jornada del día siguiente.
Hoy, es otra tarde que no comparto contigo. Un poema abre tu recuerdo y la tarde de este día, me insiste nuevamente, que hace tiempo que partiste y no regresarás.
Te extraño en el viento que no puedo atrapar y conservar para siempre.
Te extraño en las horas que terminan pronto, y no alargan más sus minutos.
Te extraño en el sol que se oculta cuando tiene que hacerlo, y no hay nada que hacer.
Te extraño en la lluvia, que refresca dos parcelas con maíz, porque sé que ninguna cosecha será igual.
Te extraño en el canto de las golondrinas, porque sé que son libres y que no cantarán cuando yo lo diga.
Te extraño en ese rancho que dejaste, porque sé que muchos ya lo han dejado para no regresar.
Te extraño en la familia porque sé que no volveremos a estar completos.