6 de julio

Hay condicionamientos que se rompen o dejan de sacar chispas cuando se vive una experiencia que destruye la humanidad de sí o lo que había de ella. La tranquilidad, el pasado, el presente se percibe y viven diferente. Donde solía haber risas ya solo quedan ecos que la soledad traga para sobrevivir en una mente desolada.

Así me llega este 6 de julio. Quizás, estas letras son un puñado de emociones rotas que mi teclado ha escupido después de escribir un pasado doloroso. Quien sabe. Al fin, no solo se escribe del regocijo. Y escribir, ya es ganancia, es terapéutico.

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